Wine Hotel
Arquitectos: De Buen arquitectos, Alberto Ibañez y Mario Vera
Situación: Bodega Quinta do Monte d’Oiro, Portugal
Categoría: Concurso
Año: 2021
¿Cómo se habita un viñedo?
Esta es la pregunta que surgió en el comienzo del proyecto. Un apasionante entorno nos lleva a pensar cómo sería la arquitectura que enlazara la naturaleza y los huertos vinícolas con un complejo hotelero situado en la Quinta d’Oiro.
El hombre y su dominio de la agricultura fomentó la estandarización y estructuración de los campos, optimizando el cultivo y creando un rico abanico de texturas. Este elemento nos llama la atención, la potencia de las líneas paralelas en la finca cultivada con vid. Esta estructura ordenada parece escaparse del suelo y acaparar el paisaje a su alrededor, y al observarla desde la distancia nos introduce entre sus verdes muros. A su vez, estos campos se ven circundados por recorridos limitantes a su alrededor, también creados por el hombre, con el fin de conectar y delimitar el suelo cultivado.
A su vez, las edificaciones preexistentes en la Quinta parecen predominar y querer asomarse al paisaje a través de la plaza de acceso a la finca, y desde esa cota dominar el territorio. Una masa edificada en hilera que genera sus propios ejes arquitectónicos y urbanísticos.
Un entorno que invita a ser respetado y cosido, donde la nueva propuesta responda a las necesidades del programa y a su vez encuentre los puntos de unión entre el territorio antes mencionado y la arquitectura del lugar.
Con todos estos elementos, la propuesta pretende recogerlos y dar respuesta a las preguntas del lugar. La proyección de los viñedos se convierte en la estructura principal del proyecto, formando tanto las guías del alzado como los muros entre las estancias proyectadas, recordando el caminar entre los campos de vid. Una fachada porticada que sigue el ritmo estructural del viñedo alberga en su interior el programa y une visualmente los espacios con el paisaje. Además, se respeta en todo momento las cotas máximas permitidas en el proyecto, generando una horizontal desde el acceso de la finca y tallando el espacio del hotel conforme se desciende, para finalizar con una serie de habitaciones orientadas hacia los viñedos.
El programa se divide claramente en espacio público y privado, quedando el hotel y el spa al lado izquierdo de la pasarela, y los espacios polivalentes, restaurante, etc. a la derecha. Todos ellos se ven envueltos y relacionados con los recorridos de circulación, ejes peatonales longitudinales y transversales que conectan y delimitan las diferentes estancias requeridas.
En cuanto a la arquitectura y su materialización, creemos en una mimetización con el entorno y también con el uso adquirido. Se recupera el uso de la bóveda en el espacio interior (habitaciones y restaurante) con la clara intención de recuperar la imagen de la bodega de vino, la experiencia de habitar un viñedo ha de ser total. Se opta por un acabado enfoscado en colores térreos y carpinterías de madera, mimetizando así, el proyecto con el entorno. Esto último contrasta con el acabado blanco de sus paramentos protegidos por la estructura, lo que nos recuerda a la
arquitectura portuguesa más tradicional.
